calabacín relleno

11 Abr Calabacín relleno de Quínoa

Ooooh siiii, que maravillosa combinación, calabacín  relleno de quínoa, un plato principal que te va aportar saciedad, placer y lo más importante, SALUUUUD!!

Este calabacín redondo es ideal para servir cualquier relleno que desees, también sirve con arroz integral, mijo, trigo sarraceno o incluso patata con otras verduras más, si no lo has probado, te lo recomiendo! Es una manera bonita y apetecible de presentar un plato rico en verduras y de aprovechar las propiedades del calabacín en su totalidad, piel incluida. Eso sí, biológico mejor…

Se trata de una receta fácil de digerir, rica en verduras, con hidratos de carbono complejos y sin gluten :)

El calabacín nos aporta sobre todo agua, con lo que es hipocalórico, además de manganeso y vitamina C, magnesio, fibra, potasio, vitamina A y B2, entre otros….Es un gran depurativo del organismo, y beneficioso para los asmáticos, con lo que si sufres en primavera (y resto del año) de brotes de asma, el calabacín es uno de tus aliados. Cuida de nuestra salud cardiovascular y regula los niveles de colesterol. Tiene alta biodisponibilidad y se puede consumir cocido pero también crudo, pruébalo!

Y la quínoa! Esta maravilla de pseudocereal sin gluten, sabroso y de fácil digestión, que además es fuente de proteína vegetal completa ya que contiene todos los aminoácidos esenciales que no podemos fabricar, y hierro, calcio, fósforo… Como no quererla, adoraaarla!! Es pobre en grasas pero su riqueza en Omega 3 le confiere propiedades anti-inflamatorias y cardiosaludables, junto con su contenido en bioflavonoides de función antioxidante que nos ayudan a combatir los radicales libres y oxidación celular.  De fácil cocción, se debe limpiar bien antes de cocinarla como todo grano, pero al contener una resina amarga llamada saponina y otro anti-nutriente llamado ácido fítico, es preferible «activarla», es decir dejarla en remojo durante  8-12 horas la noche previa, para así desactivar sus inhibidores enzimáticos y permitir que asimilemos mejor todo su contenido nutricional favoreciendo también su digestión. Mi recomendación es que cuando lo hagas, que prepares la cantidad  suficiente para un par de días, así no tendrás que volver a repetir el proceso 😉

Bueno, basta de cháchara, y pasemos a la acción!

Utensilios

  • Horno
  • Rallador
  • Olla de cocción

Ingredientes para dos

  • 1,5 taza de quínoa remojada
  • 1 calçot (se están acabando, aprovecha!) o un puerro pequeño
  • 1 cebolla pelada
  • 1 diente de ajo sin piel
  • 2 zanahorias, peladas
  • 1 nabo blanco pelado
  • 6 hojas de bock choy, troceadas (en su defecto, de espinacas u col rizada)
  • 1/2 tomate maduro y bio
  • 2 calabacines redondos

Como acompañamiento, algo crudo es la guarnición ideal, necesitarás:

  • 2 tazas de canónigos
  • 3 rabanitos troceados o laminados
  • 2 puñados de germinados de alfalfa
  • Opcional: 1 c.sopera de polvo de olivas

Para el aliño, ésta vinagreta: 2 c.soperas de aceite de oliva + 1 c.sopera de zumo de limón + 1 c.postre de mostaza, 1 pizca de sal sin refinar y pimienta molida.

Elaboración

  1. Poner a hervir la  quínoa, 1, 5 taza por 3 tazas de agua – añadirla cuando el agua haya llegado a ebullición- durante 15 minutos. Veréis que se desprenderán unos aritos blancos, es la señal de que está lista! En los últimos 5 minutos, añadís al agua de cocción, el nabo pelado y troceado.
  2. Mientras se cuecen ambas cosas, preparad el resto las verduras…
  3. Partimos el «sombrero» del calabacín redondo y vaciamos su interior. Reservad su «carne» del interior en un bol.
  4. Trocead la cebolla, ajo, bok choy y tomate a daditos.
  5. Rallad las zanahoria y reservad a parte, un puñado para la guarnición cruda.
  6. Juntad todo el resto de la verdura y mezcladla en el bol.
  7. Colad la quínoa, y mezclarla con las verduras.
  8. Rellenad los calabacines con esta mezcla, colocadlos en una bandeja con un chorrito de aceite y llevadlos al horno a 180 grados (más o menos, varía un poco según el horno) durante 15 minutos. Chequead que los calabacines hayan quedado lo suficientemente hechos pero con la textura y piel firmes; si es necesario, los volvéis a dejar otros 5-7 minutos más…
  9. Recordad que la verdura se come al dente, no blanda y deshecha, sino pierde todas sus propiedades!!
  10. Una vez listos, los emplatáis junto con la guarnición de crudos, así os quedará un plato equilibrado de verdura cocida y cruda, como se debe!!
  11. Y voilà, que aproveche!! Feliz digestión, feliz absorción :)

 

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