soja texturizada

19 Nov Soja texturizada, beneficios y usos

La soja texturizada, conocida como la “carne picada” vegetal, se obtiene a partir de la harina de soja en la que se ha retirado todo su aceite bajo presión en frío, antes de ser cocinada en agua y ser finalmente secada. Se suele encontrar en formato de copos gruesos o más finos, y una vez rehidratados y cocidos, obtienen el aspecto parecido al de la carne picada.

Por esta misma razón, se convierte en un producto alimentario práctico a tener en la despensa, ya que al estar seca (al igual que la pasta por ejemplo), su conservación es de larga duración, a guardar preferiblemente en tarro de vidrio, y puede fácilmente resolvernos aquellos días en los que parece que no haya nada en la nevera! También resulta práctica por el hecho de tener un sabor bastante neutro, de esta manera casa y combina con un sinfín de verduras y salsas, obteniendo así versatilidad en la dieta.

Pero su mayor ventaja es a nivel nutricional, siendo rica en proteína vegetal y baja en hidratos ya que proviene de la soja, la legumbre que más proteína nos aporta, unos 35 gramos por cada 100 gramos. No obstante, por ser justamente soja, debemos consumirla siempre ecológica y libre de transgénicos, además de no abusar de ella, puesto que contiene antinutrientes que dificultan la absorción del yodo, hierro y zinc. De allí la recomendación de cocinarla siempre con algas, como la kombu o la wakame, una manera de reajustar el aporte de minerales.

Otro motivo por el cual debemos consumirla ocasionalmente es porque no deja de tratarse de un alimento procesado y que toda dieta equilibrada y saludable, debe ante todo constar de ingredientes y alimentos naturales, tal y como la naturaleza nos los ofrece.

Sin embargo, la soja texturizada resulta un alimento interesante y de gran ayuda, sobre todo en fases de transición, es decir, en aquellos momentos que queremos pasar de una dieta onmívora a vegana, o simplemente para los que desean eliminar el consumo de carne roja sin renunciar a platos normalmente elaborados con carne picada como la hamburguesa, por ejemplo. También es de gran ayuda a la hora de hacer más llevadera la dieta anti-cándidas, algo restrictiva y limitada, y que puede resultar frustrante. Con lo que todo ingrediente como la soja texturizada es de agradecer al aportar flexibilidad y placer en los casos en los que se requiere ser estrictos en la dieta, algo a tener muy en cuenta a la hora de buscar cualquier mejora, tanto física como emocional.

Existen varias maneras de consumirla y cocinarla. Empezando por los copos más finos, que pueden consumirse tal cual aportando lo crujiente al plato, pero que también pueden ser simplemente rehidratados en agua, o incluso mejor, en salsa de tomate con especias o caldo de verduras (aportando así más minerales y sabor) con o sin necesidad de cocción, según la textura deseada. Con los copos más gruesos, es preferible siempre cocerlos– cuanto más grueso el copo, más cantidad de líquido necesitará- y podemos luego marcarlos con un golpe de plancha para recuperar una textura algo más crujiente.

La soja texturizada sirve para elaborar boloñesas, lasañas, hamburguesas o incluso como toppings en cremas de verduras o ensaladas…

Una aliada protéica y versátil en la cocina vegana

soja texturizada

Artículo elaborado para BioEcoactual, Noviembre 2018.

Para leerlo en catalán, haz click aquí.

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